Cuando el tiempo es simplemente demasiado.

Invitada: Profesora Doctora Jenny Gil Sousa (jgil.sousa@gmail.com)

Doctorada en Estudios Culturales de la Universidad de Aveiro, y autora de una tesis sobre la vejez en la cultura contemporánea. Maestra en Artes y Educación de la Universidad Abierta y licenciada en Animación Socioeducativa por el Instituto Politécnico de Coimbra. Es miembro fundadora y vicepresidenta de la Red Iberoamericana de Animación Sociocultural, Portugal, e integrante, además, del Núcleo de Estudios en Cultura y Ocio de la Universidad de Aveiro.

Es con un gran y creciente interés que me dedico al estudio del ocio, la recreación y del tiempo libre en contextos que se encuentran “alejados” de la sociedad y que albergan a personas que no participan activamente en la comunidad. Hablo, concretamente, de dos contextos: de las estructuras residenciales para personas mayores y de los establecimientos penitenciarios. Estos dos espacios que, a primera vista, pueden parecer diferentes presentan, cuando observados más atentamente, varias semejanzas. En realidad, para las personas que viven en estos dos tipos de espacios, los sentidos atribuidos al tiempo libre, y en consecuencia al tiempo de ocio y recreación, asumen características bastante propias, y que derivan, desde luego, de la siguiente cuestión: tiempo libre ¿de que? Las investigaciones y experiencias prácticas que he venido desarrollando en estos contextos revelan que la significación que los individuos, privados de libertad -tanto ancianos institucionalizados a título permanente como los reclusos-, hacen del uso del tiempo, está ampliamente relacionada con la forma en que éstos se entienden a sí mismos y su experiencia cotidiana de vivencia institucional y prisión. Así, para la gran mayoría, el tiempo no es verdaderamente vivido, es simplemente un tiempo de espera: unos de la muerte y otros de la libertad. En este marco, el desarrollo de actividades de animación sociocultural resulta fundamental para que, centrándose en una pedagogía del ocio, se transforme el tiempo desocupado y cáustico en tiempo de ocio positivo, de valoración personal, de (re) creación de respuestas positivas y, de renovación personal y social.